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NIÑO INTERIOR

Tengo un niño interior que se pasea de "niño sumiso" a "pequeño profesor" como el que anda por el pasillo de su casa. El niño sumiso tiene miedo y el "pequeño profesor" intenta ser adulto en un mundo que desconoce. Pero no sabe cómo. Cómo se es adulto si todavía no se sabe simplemente ser niño?

Mi niño creativo quiso entrar aquí, la emoción, ya se sabe. El adulto pensó que ella era seria y que ofrecía algo sincero, aún en circunstancias especiales; y el padre no tuvo mucho que decir, sólo se dispuso a esperar ver, paciente, el cadáver pasar.

Ahora, una vez dentro, el niño es muy feliz muchas veces, pero otras se siente triste porque no se siente amado, el objeto de su amor está amando a otro. El padre aprovecha para decir que, como siempre, ha actuado mal y no merece ser amada y que la están engañando, siempre la están engañando porque no es capaz.




El adulto simplemente se pone serio y no dice nada. Trata de valorar si el esfuerzo merece la pena. Trata de entender al "niño sumiso" (emoción/decepción) y de acallar al "pequeño profesor", que juzga desde datos erróneos (de niño y de desconocimiento) y se hace pasar por adulto. El adulto también trata de decirle al padre que la decisión está bien tomada, que merece la pena porque es algo serio y la experiencia me dice que ella no ha engañado. Pero el padre dice que te dejas engañar, que eso es peor.

El problema no es que ella esté o no  siempre disponible. El problema es que lo esté mi adulto, eso cabrea al adulto, el niño se enrabieta y el padre se carga de razón. Un adulto no tiene un solo eje de rotación. Está rodeado de distintas cosas, personas, actividades que le atraviesan y aunque algún sol brille más que otro, no puede haber solamente uno.

Mi adulto trata de dar gusto a los dos, al niño y al padre y al final termina disgustando a los dos, al niño y al padre. No piensa en qué decide él, como adulto y recibiendo las aportaciones positivas del niño y las nutritivas del padre.

Y por cierto, el cadáver no pasó...

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EXPECTATIVAS

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Pues tenía que llegar. La primera crisis. Aquí y ahora. Se hace bastante difícil escribir pero escribo porque creo que estos son los momentos que vale la pena mostrar, para bien o para mal y porque en su día me comprometí a hacerlo y a contar. Lo bueno y lo difícil. Ahora toca difícil.

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Es mentira que el amor no duela. El amor duele y a veces mucho.
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Pero te da miedo cuando ves que te quedas sola. Cuando no tienes claro cómo de importante eres cuando no estás. Cuando estás convencida de que eres completamente reemplazable. Da miedo y da vértigo.