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BASES II

La dificultad no surge en mi, si no que surge fuera de mi. ¿Tienen nuestras bases propias algo en común? Mi amor siente amor por otra persona y por mi. Por mi también, pero no sólo por mi. ¿Eso hace que su amor por mi sea menor? Y si lo es, ¿menor que qué? ¿Qué el que siente por mi metamor? ¿Qué el que debería sentir por mi? ¿Mi amor por ella debe impedirle amar a otra persona? ¿ O es qué su amor por mi no será suficiente si ama a otra persona?  ¿Cómo se puede descubrir eso?¿Puedo estar segura, puedo confiar en que el amor que me dé será el que necesito, en cantidad y en calidad? Si puedes estar segura de eso, la cosa funciona. Y para eso hay que confiar.

Por lo tanto no creo que ese sea un problema de incompatibilidad (la monogamia/no monogámia) sino que pienso que sólo es necesaria una adaptación. Sin embargo, la estabilidad en la relación si es necesaria y ahí es dónde comienza la construcción. ¿Cómo nos hacemos compatibles, siendo tan diferentes, en un proyecto a largo plazo de estas características? No se trata de que cambie una persona, se trata de que cambien dos en una serie de dinámicas, y tres en otra serie de dinámicas.


Las uves (V) tienen un arma de doble filo y es que hay dinámicas en las que los tres miembros se ven involucrados, a veces de forma activa y a veces de forma pasiva, y en unas ocasiones ocupan el lugar de vértice, en otras ocasiones no.  Surgen momentos de capacidad de influencia, y me refiero a con capacidad para influir en la relación general o en la relación de su metamor. En estas ocasiones de capacidad de influencia si el vértice, digamos, activo (la persona con capacidad de influencia) apunta hacia arriba, es decir, si el vértice es una persona pacificadora, que busca el consenso y que actúa de buena fe, la gestión es muy sencilla. Pero si el vértice apunta hacia abajo, es decir es una persona que no empatiza lo suficiente, o que no es suficientemente flexible o que no está en posición de dar, la gestión puede complicarse bastante.

Cuando digo "suficiente" no me refiero a que haya un mínimo o un máximo de flexibilidad, o de empatía o de lo que sea que haya que poner en juego, me refiero a que cada situación requiere una suficiencia concreta. Yo a veces no he sido nada flexible, porque así lo necesitaba, pero mi amor y mi metamor lo han sido por mi, muy flexibles. Otras veces he tratado de ser más flexible de lo que ellos esperaban en señal de agradecimiento por haber sido flexibles cuando yo no lo era o porque ya me sentía preparada y segura para dar el paso, una vez más, confiaba. Otras veces te obligas a ser flexible, pero con una condición, tienes que sentirte mejor cada vez. La suficiencia por lo tanto dependerá del momento, pero siempre ha de ser adaptada y aceptada por las tres partes.

Otra variante añadida es que el vértice no es fijo. Es decir, con el tiempo y para dependiendo de qué situaciones, el vértice puede, muy al contrario del pensamiento de que el único vértice es la persona que mantiene las dos relaciones afectivo sexuales; como decía, el vértice puede ser en cada momento determinado mi amor, mi metamor o yo misma. Eso hace que la necesidad de confianza surja en más direcciones de las habituales en una relación monógama.

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